Cuando un entramado ligero está bien proyectado, protegido frente al agua y acompañado con un mantenimiento sencillo,
se convierte en una inversión tranquila: una casa de madera estable, segura y preparada para durar décadas en el clima de España.
Vida útil de la estructura
Mantenimiento y vida útil en entramado ligero: cómo dura décadas
La durabilidad real no depende solo de “que sea madera”. Depende de cuatro factores que trabajan juntos:
proyecto técnico, detalle constructivo, montaje y mantenimiento periódico.
Cuando esos cuatro puntos están resueltos, la estructura se mantiene estable, con buen comportamiento y sin sorpresas.
Diseñamos conforme al Código Técnico de la Edificación (CTE) vigente en España —especialmente DB-SE y DB-SE-M— y aplicamos
criterios europeos de durabilidad y clases de uso (UNE-EN 335, UNE-EN 350, UNE-EN 351).
Con esta base, una estructura correctamente ejecutada puede superar con solvencia los 60–70 años manteniendo seguridad y prestaciones.
En la práctica, lo que más alarga la vida útil es sencillo: evitar agua retenida, cuidar los encuentros con el terreno
y mantener una ventilación correcta de los cerramientos. Es el mismo enfoque que evita patologías en cualquier vivienda,
solo que aquí se vuelve aún más importante hacerlo bien desde el primer día.
Protección de la madera
Selección de madera y tratamientos según la exposición
En entramado ligero utilizamos maderas estructurales de conífera (pino, abeto, etc.) clasificadas para uso estructural y con marcado CE,
procedentes de proveedores nacionales y europeos. La clave es adaptar especie + tratamiento + acabado a la exposición real a la humedad y al sol.
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Zonas protegidas (interior de muros y cubiertas): madera seca, estabilizada y con tratamiento preventivo en origen,
trabajando en un ambiente controlado y con mantenimiento mínimo.
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Puntos más expuestos (arranques próximos al exterior, elementos vistos, remates, zonas con salpicaduras):
madera tratada en autoclave (clase de uso 3 o 4 cuando aplica), maderas termotratadas y acabados resistentes al agua y a los rayos UV
(lasures, aceites técnicos o pinturas específicas para exterior).
Esta estrategia reduce el riesgo de hongos e insectos xilófagos y mejora la estabilidad dimensional, especialmente en ubicaciones exigentes
como zonas costeras, orientaciones muy soleadas o lugares con contrastes térmicos acusados.
Control de humedad
Lo que de verdad protege: detalle, drenaje y ventilación
El mayor enemigo de la madera no es la lluvia puntual, sino el agua retenida: filtraciones persistentes, condensaciones ocultas o
puntos donde la humedad no puede secarse. Por eso, los encuentros y capas del sistema se diseñan conforme a criterios del CTE
(DB-HS1 y DB-SE-M) para que la estructura trabaje en un rango de humedad controlado.
En nuestras soluciones incorporamos, entre otros, los siguientes recursos:
- Láminas impermeables y de rotura de capilaridad sobre la cimentación.
- Bandas separadoras entre hormigón y madera para evitar absorción de humedad desde el soporte.
- Drenajes perimetrales y pendientes que alejan el agua de la base de la vivienda.
- Fachadas y cubiertas ventiladas, con cámara de aire continua y salidas de ventilación bien dimensionadas.
- Barrera de vapor situada en la cara cálida del aislamiento para minimizar condensaciones internas.
Zonas críticas que conviene vigilar
Si quieres “cero sorpresas”, hay cuatro puntos que conviene revisar con más atención porque concentran la mayoría de incidencias si se descuidan:
- Base de fachada y zócalos (salpicaduras, vegetación pegada, agua acumulada).
- Encuentros con cubierta (limahoyas, remates, piezas levantadas por viento).
- Juntas y sellados (carpinterías, cambios de material, pasos de instalaciones).
- Evacuación de aguas (canalones, bajantes, desagües y puntos de descarga).
Con estos detalles, se minimizan deformaciones y patologías por humedad y se mantiene una envolvente estable durante toda la vida de la vivienda.
Plan de mantenimiento
Mantenimiento sencillo y accionable: por frecuencia
El mantenimiento en entramado ligero es principalmente preventivo y se parece al de cualquier casa.
La diferencia es que, cuidando los puntos críticos, la madera responde de forma excelente con intervenciones pequeñas y programadas.
Trimestral / semestral (especialmente tras lluvias y viento)
- Limpiar canalones, bajantes y puntos de desagüe para asegurar evacuación rápida.
- Retirar hojas, tierra y vegetación pegada a la base de la fachada.
- Revisar visualmente remates de cubierta y encuentros expuestos.
Anual (checklist de revisión visual)
Una vez al año, revisa con calma (sin herramientas especiales) estos puntos:
- Base de fachada, soleras y zócalos: que no haya agua retenida ni manchas de humedad.
- Evacuación de pluviales: canalones, bajantes y desagües limpios y sin obstrucciones.
- Sellados en ventanas, puertas y encuentros entre materiales: sin fisuras abiertas.
- Estado general de los revestimientos exteriores: golpes, juntas, fijaciones, zonas levantadas.
- Cubierta visible desde el exterior: piezas en su sitio, sin deformaciones ni elementos sueltos.
Cada X años (según exposición y fabricante)
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Reaplicar protector de acabado en madera vista (lasur/aceite/pintura técnica), sobre todo en orientaciones muy soleadas,
zonas costeras o áreas con viento frecuente.
- Renovar sellados deteriorados con productos adecuados para exterior cuando pierdan elasticidad o adherencia.
Si te gusta el bricolaje, podrás realizar tú mismo la mayor parte de estas tareas. Y si prefieres despreocuparte,
puedes delegarlo en nuestro servicio de mantenimiento IDEAS EXTERIORES*, con revisiones planificadas y renovación de acabados cuando toque.
*Servicio disponible según zona geográfica. Consúltanos disponibilidad y condiciones.
Acabados exteriores
Revestimientos que protegen (y cómo mantenerlos sin complicarte)
El entramado ligero admite múltiples soluciones de fachada para adaptar el estilo al entorno.
Lo importante es que el revestimiento exterior sea una primera línea de defensa frente a sol, lluvia y cambios térmicos,
y que permita mantener bien los encuentros y juntas.
Opciones habituales:
- Lamas de madera maciza (pino tratado, termomadera, frondosas) con lasures o aceites de alta durabilidad.
- Tableros tratados o paneles técnicos en fachada ventilada, con juntas controladas y fijaciones registrables.
- Morteros y revocos (por ejemplo, sobre sistemas tipo SATE) para una estética más “tradicional”.
- Revestimientos tecnológicos y composite para mantenimiento muy reducido en zonas especialmente expuestas.
En madera vista, el mantenimiento típico es renovar el acabado cuando lo pida la exposición (no cuando “se estropea”):
así evitas decoloración intensa y microfisuras superficiales. En acabados minerales o tecnológicos, lo habitual es limpieza puntual y
pequeñas reparaciones en juntas y remates de carpinterías y cubierta.
Reparaciones locales
Qué es fácil de reparar y cuándo conviene un profesional
El entramado ligero facilita intervenciones localizadas: si aparece un daño puntual (filtración concreta, impacto, deterioro de un remate),
se puede actuar solo en la zona afectada sin “levantar media casa”.
Qué suele ser fácil (y rápido)
- Reponer sellados exteriores y remates.
- Reparar o sustituir piezas de revestimiento y fijaciones.
- Rehacer un encuentro de canalón/bajante o mejorar una evacuación de agua.
Cuándo conviene un profesional
- Si hay sospecha de humedad persistente dentro del cerramiento.
- Si el daño afecta a elementos estructurales (montantes, soleras, dinteles).
- Si hay que abrir y reponer capas para asegurar continuidad y estanqueidad.
En una intervención localizada, el proceso típico es:
- Abrir únicamente la zona afectada, desde el interior o desde el exterior.
- Comprobar estado de aislamiento, tableros y montantes.
- Sustituir solo lo dañado y cerrar de nuevo con un acabado continuo.
El resultado: reparaciones limpias, con coste controlado y mínimo impacto en el uso diario. Además, la lógica modular del sistema
facilita futuras ampliaciones, cambios de distribución o apertura de nuevos huecos sin grandes demoliciones.
Durabilidad a largo plazo
Que tu casa mantenga su valor: durabilidad = mantenimiento bien planificado
Una vivienda duradera no es la que “no se toca nunca”, sino la que tiene un plan de mantenimiento claro:
revisiones periódicas, cuidado de puntos singulares y renovación de acabados cuando corresponde.
Así se conservan el buen estado de la envolvente, el aspecto exterior y la tranquilidad de uso año tras año.
Nuestra forma de trabajar se apoya en entregar información útil (qué revisar, cuándo y cómo) y en ofrecer soporte si aparece una incidencia.
El objetivo es simple: que disfrutes tu vivienda durante décadas con mantenimiento razonable y decisiones fáciles.
Garantías y servicio postventa
Garantías, dossier de mantenimiento y acompañamiento real
Queremos que disfrutes de tu casa de entramado ligero con total tranquilidad. Por eso, te entregamos un dossier de uso y mantenimiento
adaptado a tu proyecto y respaldado por nuestras garantías sobre estructura, envolvente y acabados, siempre en línea con la normativa española.
Además, contamos con un servicio de postventa cercano: resolvemos dudas, te orientamos ante cualquier incidencia y, si lo deseas,
programamos revisiones o actuaciones puntuales (por ejemplo, renovación de acabados exteriores o ajuste de remates).